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Ayer vi un documental sobre asesinos caníbales y de entre todos los especímenes éste es que más me llamó la atención, mató a la mujer de la que estaba enamorado de un disparo y se la estuvo comiendo durante cuatro días.

Sagawa fue condenado a un periodo indefinido de prisión en el asilo Paul Guiraud, los tres psiquiatras que lo evaluaron dijeron que nunca se curaría. Su multimillonario padre, Akira Sagawa, presidente de Kurita Water Industries en Tokio, hizo un trato para que en 1984 su hijo fuera transferido al hospital psiquiátrico Matsuzawa en Japón. El fiscal creyó que allí estaría preso de por vida, pero solo permaneció preso 15 meses y quedó en libertad en agosto de 1985, de nuevo, gracias a su padre.

Los macabros detalles de la historia, en los que no quiero entrar, y las fotos del cuerpo son muy fáciles de encontrar, pero no es lo que me interesa, lo que realmente de horroriza, es que éste personaje sigue suelto, y además es un tío conocido en Japón, al que se invita a programas de televisión y se dedica entre otras cosas a hacer cine porno con temática canibal.

No voy a valorar si éstas personas deben ser internadas de por vida, o no, pero encima benerarlas…, no jodamos.